Camellia sinensis (Thea sinensis)

 

 

¡Que extraordinaria aventura la vivida por la hoja del té desde las lejanas plantaciones y jardines, donde era usada en curas ancestrales, hasta las cajas donde nos ofrece y guarda sus propiedades y aromas!

Hay casi 3.000 tipos de té que provienen de la " thea sinensis " y que generalmente se integran en cuatro grupos de té: blanco, negro, verde y rojo.

El té negro y el rojo son tés fermentados, aunque el rojo es semifermentado.

De los tés rojos el más valorado es el Pu Erh, originario de la provincia de Yunnan situada en el sur de China y con fronteras a Laos, Birmania y Vietnam. Esta región de clima suave y primaveral hace que el árbol que lo produce, el quingmao, crezca con una exhuberacia particular. Una vez recogidas las hojas y ser sometidas a un proceso de semifermentación, son guardadas comprimidas en barricas donde quedan almacenadas, a veces durante décadas, antes de proceder a su distribución. Este proceso es el que le confiere el tono rojizo que lo caracteriza.

El té negro es el más aromático, característica que adquiere debido a la fermentación; sus polifenoles al fermentar desarrollan los compuestos aromáticos. Su eleboración sigue unos pasos diferenciados: marchitamiento de la hoja, enrollado, fermentación y secado.

El "inmortal" té blanco, procede de las altas montañas de Fujian donde se recogen sólo los brotes frescos antes de abrirse. Durante siglos su elaboración fue un secreto por ser el té exclusivo del Emperador y sus allegados ya que se creía que el beberlo contribuía a la inmortalidad.

El té verde es consecuencia del cocimiento y posterior secado al fuego de las hojas. El secado es necesario para cortar la fermentación que podría dañar las hojas. Este tipo de té es objeto de muchas investigaciones ya que se considera que tiene una acción benéfica sobre el organismo.

 

© José C. García, 1999- 2008