En el viaje que hicimos algunos amigos de la AEC a Portugal, para visitar la Exposición de Camelias de Celorico de Bastos, decidimos también aprovecharlo para visitar algunos lugares emblemáticos del mundo de la Camelia en Oporto.
Gracias al amigo portugués, socio de la AEC, Horacio G. Costa, aprovechamos muy bien el día, a pesar de que anduvimos a “más de cien”, y pudimos visitar los viveros de Moreira da Silva, Mário Mota y Vilar d’Allen.

Cómo formábamos caravana siguiendo a nuestro amable guía, cuándo en un momento de nuestro viaje, pasamos junto a una gran finca arbolada y cerrada de una muralla en la que sobresalían altos ejemplares de Camelias y naranjos, me vino a la mente , que tenía que comentarle a Eduardo de la Rubia, que marchaba delante, si se había fijado en los ejemplares de Camelia que debería haber en el interior de aquel jardín.
Me encontraba divagando sobre ello y casi sin darme cuenta, me veo entrando detrás de los demás, en la gran finca y pasando por un portalón enrejado en cuya parte superior, campeaba el nombre de “Villar d’Allen”.

Subíamos por un acceso entre un arbolado monumental, muchísimos ejemplares de ancianas Camelias y elementos arquitectónicos decorativos, inmersos en una densa vegetación, pero que permitía apreciar que estábamos entrando en un lugar con una jardinería de especial importancia.

Paramos junto a la puerta del Palacio y nos encontramos de entrada un gran ejemplar de Camellia japonica ‘Hagoromo’. Horacio nos presentó a su propietaria Dona Isaura Allen, la cual después de las presentaciones se brindó amablemente a enseñarnos su jardín Romántico, joya representativa del esplendor del Oporto del siglo XIX.

Allí se juntan dos apellidos ilustres que dan nombre a Camelias singulares y que todos conocemos , como son Allen y Gouveia. Y allí también he visto los Rododendros arbóreos en plena floración más altos y enormes. Incluso más altos que los que sobreviven de mala manera en el Jardín de Villa Tarsilia de Luarca.

La finca fue comprada en el año 1839 por Joao Allen y comenzó una plantación d especies exóticas , probablemente aumentando la variedad de lo que en la finca ya existía, pues Dona Isaura Allen, nos mostró el tocón de una gran camelia , que por su enorme perímetro basal, probablemente tuviese más de doscientos años en el momento de su desaparición.

El trabajo jardinístico en la finca coincidió con el esplendor del movimiento Romántico en Europa y que en el Oporto de la época fue asumido con gran fidelidad debido a la tradicional amistad angloportuguesa y a los lazos que tenían las grandes familias locales con Inglaterra e Italia.
Desconozco si el arquitecto paisajista alemán Emilio David realizó algún tipo de trabajo en Vilar d’Allen, pero es muy posible que su impronta haya quedado en el jardín, porque es bien conocido que fue contratado por el Vizconde de Vilar d’Allen y otros próceres portuenses para la realización del ajardinamiento de otro lugar maravilloso del mundo de las Camelias en Oporto, como es el jardín de la Cordoaria, hoy llamados de Joao Chagas

Recorriendo el jardín, entre su denso arbolado vemos estanques, fuentes, arcadas, jarrones de la abundancia, pérgolas, balaustres y otros elementos ornamentales que muestran una mezcla de romanticismo y elementos propios de la jardinería clásica italiana. El Palacio fue consulado de Grecia en Oporto y Dona Isaura Allen nos comentó de las grandes relaciones que su familia tenía con Italia.
Arbolado monumental, majestuosas palmeras, rododendros asombrosos y una cantidad y variedad de Camelias antiguas, que solo ver y estudiarlas con calma, obligaría a una visita de muchos días, para poder apreciar e identificar los antiguos cultivares que allí viven.

Con la premura a que nos obligaba el tener que ir a la Exposición de Celorico, pero aprovechando al máximo, la amabilidad de Dona Isaura al guiarnos por el jardín, pudimos ir viendo variedades de Camelia, como la emblemática del lugar, la ‘Vilar d’Allen’, también en nuestro recorrido aunque casi todas con las floraciones ya acabando, vimos,’ Hagoromo’, ‘Bella romana’, ‘Rainha das frores’, ‘Oranda-Ko’, ‘Il Cigno’, ‘Alba simplex’, ‘Arcozelo’ y otras muchas más que desconozco. Pero nos llamó especialmente la atención la flor de un ejemplar anciano y que para mí es la Camelia emblema de la Sociedad Italiana de la Camelia, la ‘Vergine Di Colle Beato’. Una única flor y la altura a que estaba impidió una identificación más precisa, pero ante nuestros comentarios, Dona Isaura Allen volvió a recordarnos la especial vinculación de su familia con Italia y la posibilidad de que algunas variedades de Camelia de su jardín, tuviesen esa procedencia.

Marchamos con la sensación de que nos quedaba tanto por ver y disfrutar , que nos prometimos tratar de organizar un viaje con la Asociación y con más calma. Espero que el próximo año sea fructífico en visitas y creo que Oporto y sus jardines públicos y privados son lugar de obligada visita para los aficionados a las Camelias.
Vilar d’Allen se merece más de una visita.
Solo me queda agradecer a Dona Isaura Allen su gran amabilidad y cortesía.

Daniel Domínguez “O Kintos”

Marzo-2004



 

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