Una larga tradición de dedicación y cariño hacia el mundo vegetal, que se remonta quinientos años atrás, ha convertido a la finca de la medieval Torre de Ortigueira, en el arboreto más impresionante y variado de Galicia. Para el mundo de las Camelias, la Granja de Ortigueira, como siguen denominándola sus propietarios, es el referente máximo del Género Camellia en España. El 11 de diciembre del año 2001, la propiedad en su  conjunto fue declarada Monumento Nacional.

Fue la familia Ibáñez de Mondragón en los primeros años del Siglo XVI y más tarde los Armada, unidas las dos en el año 1676, cuando Pedro Manuel Armada y Taboada se  casa con Isabel Salgado de Mondragón y Castro, los que llevaron a convertir la finca de la Granja de  Ortigueira en lo que hoy es. Un lugar  monumental del reino vegetal en donde las Camelias son las Reinas.

El Botánico Carlos Rodríguez Dacal, gran estudioso de la Flora ornamental y divulgador del mundo de la jardinería pública y privada de Galicia, recoge en su Tesis Doctoral, “Flora leñosa ornamental pacega de la Galicia occidental”(1990), que en los jardines del Pazo de Santa Cruz de Ribadulla así como en el resto de la finca de la Granja de Ortigueira, el inventario florístico es de extraordinaria diversidad y riqueza, correspondiendo al Género Camellia, un protagonismo principal, tanto por número de ejemplares como por la probada ancianidad de muchos de ellos. Enumera (década del 1980), más de un centenar de plantas de Camellia japonica, cuatro de Camellia sasanqua y tres de Camellia reticulata.

Hoy en día, casi treinta años después, tanto las especies como las variedades de Camelia se han multiplicado,  debido al actual auge y difusión del Género, llegando a ser la Granja de Ortigueira, un centro viverístico de renombre mundial. Además de Camelias, los viveros de Ortigueira, producen otras especies de flora ornamental, aunque son las Camelias con una producción de más de cien mil ejemplares anuales, las que ofrecen el mayor espectáculo visual cuando se visita la finca en meses de plena floración.

Camellia japonica cv.’Ortigueira’, una hermosa variedad, recibe el nombre de la propiedad. Son muchas las camelias que viven en las alineaciones de los jardines y sirven de ‘madres’, para su multiplicación.  Entre ellas se encuentran algunos cultivares antiguos muy conocidos, como ‘Captain Rawes’, ‘Alba plena’, ‘Fimbriata alba’, ‘Saudade de Martins Branco’, ‘Eugenia de Montijo’,’Lavinia Maggi’, ‘Oranda Ko’, ‘Surpresa de José Marques Loureiro’, ‘Rubescens major’, ‘D.Joao IV’, ‘C.H.HOvey’,’Margheria Colleoni’,etc,etc.

El Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, se localiza en el Concello de Vedra, perteneciente a la comarca llamada Tierra de Santiago y bastante cercano a ésta ciudad. Está muy próximo a la carretera Nacional y a la Autopista que unen Santiago de Compostela con Ourense. Por las tierras de Vedra, discurrió la Vía Romana que unió durante siglos, las poblaciones de Iria Flavia  y Lucus Augusti. Cruzándose con ésta Vía del Imperio de Roma, también discurre aún hoy, una parte del medieval Camino Real o Vía de la Plata, que desde el Sur y Centro de la Península Ibérica, lleva desde el Siglo X a la ciudad del Apóstol Santiago a los peregrinos jacobeos.

 Situado casi en el centro geográfico de Galicia, disfruta de un clima privilegiado, en un territorio orientado al mediodía que desciende suavemente hacia el cauce del Río Ulla, entre praderías ganaderas y cultivos hortofrutícolas. Destacan entre los cultivos más comunes, el viñedo, los frutales de todo tipo, el maíz, las patatas y las plantas ornamentales, con una gran preponderancia de las plantas de Camelia. Muy cerca y en la orilla opuesta del Rio Ulla, se localiza también el Pazo de Oca, otro lugar de singularidad indiscutible en el mundo de las Camelias y con una gran monumentalidad arquitectónica y jardinística.

 

Se accede  a la Granja de Ortigueira, por un portalón, enmarcado entre altos   muros pétreos y por un sendero con arbolado de distintas especies, llegando a la plaza en donde se localizan la vivienda, la Iglesia, el corralón, la entrada al Jardín Privado y al campo agrícola. En ésta última zona se encuentran los viveros de plantas ornamentales, las praderas ganaderas, el bosque y la antigua Retícula de Olivos centenarios (año 1.525).
 
Lo primero que llama la atención al visitante que accede al lugar, es la sobria fachada sin más ornamentaciones que los antiguos escudos nobiliarios con las armas de los linajes Mondragón, Zubieta y Ermuzqueta y el de los Marqueses de Santa Cruz de Ribadulla. La seriedad que emana del edificio y la armonía y equilibrio de proporciones de la edificación, construido con las trazas realizadas por el gran arquitecto gallego Domingo Antonio de Andrade, indican la antigüedad de las construcciones y la hidalguía de los propietarios.
  
Cuándo el Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, D. Juan Ibáñez de Mondragón,  compró la Torre y Casa de Ortigueira, comenzó un proyecto que  llega a la actualidad. Ejecutó el desmoche total de la torre medieval y comenzó las obras de lo que sería  su residencia campestre. En esos años construye la Capilla primitiva que posteriormente y hasta hoy en día, será la Iglesia Parroquial de los vecinos de Santa Cruz de Ribadulla. También comienza la ordenación territorial de la propiedad con el desarrollo de su jardín hortícola y muy especialmente con la plantación de paseos arbolados en forma de Retícula, de centenares de Olivos ( Olea europeae) y que fue y esperemos que siga siendo por muchos años, la joya botánica que llama la atención de cualquier persona que visita éste lugar.

La plaza está circundada por el edifico palaciego, la Iglesia  parroquial de Santa Cruz y la Fuente de la Coca, apoyada en los muros de las instalaciones agropecuarias. Al lado de la Iglesia, y cómo es costumbre en casi todas iglesias gallegas, se encuentra el olivo que se cree es el más antiguo que se conserva, quizás plantado en la consagración de la Capilla primitiva y al lado de un hermoso y más joven Chamaecyparis lawsonniana. Allí vemos los primeros ejemplares de Camellia japonica, formando un seto que protege el acceso al Jardín privado del Pazo.

Frente al edificio principal, se localiza la Fuente de la Coca, fontana de abundante decoración, construido por el taller compostelano de Diego de Romay, ejecutor de muchas de las trazas de los grandes arquitectos del Barroco compostelano, Fernando de Casas y Novoa y Simón Rodriguez. Fue encargado por el primer Marqués de Santa Cruz de Ribadulla Andrés Ibáñez de Mondragón y Ozores de  Sotomayor. La Coca es el nombre gallego del dragón alado mitológico. Los Dragones alados, son antiguo símbolo heráldico del linaje Mondragón y de los marqueses de Santa Cruz y  puede apreciarse en todos los escudos del Pazo.

La Iglesia Parroquial de Santa Cruz, está unido al Pazo por un cuerpo del edificio que forma una L. Era usado antiguamente, como en la mayoría de los grandes Pazos gallegos, para el acceso privado de los dueños de la propiedad a los servicios religiosos. Debajo de ésta parte de la  edificación de acceso de la vivienda a la Iglesia, hay un gran arco que permite el paso a la Retícula de Olivos, a la finca agrícola, a los viveros y al bosque.

 En la capilla primitiva, con la hermosa Pila Bautismal realizada por el taller que trabajaba en el Hospital Real de Santiago de Compostela a principios del siglo XVI y la bóveda gótica de la misma época, se iniciaron las obras del cuerpo de unión del Pazo a la Capilla, y su ampliación. Las acometió el primer Marqués para convertirla en la Iglesia que hoy es. En 1754 se termina la construcción de los dos magníficos Retablos barrocos del Santo Cristo y de Nuestra Señora del Rosario.

Por el arco de unión de la Iglesia con el Pazo, y con  el permiso de los responsables de la finca, se puede acceder a la finca en donde se localizan las famosas alineaciones de Olivos centenarios y los viveros de plantas ornamentales. Lo primero que nos encontramos, al pasar bajo el arco, es  un espectacular Ombú (Phytolacca dioica) y el estanque de los patos. Comenzamos a ver la variada y singular flora del lugar, unas veces rarísimas especies como el Pino de Moctezuma (PInus montezumae) y otras grandes árboles autóctonos como Robles Carvallos (Quercus robur) o Acebos (Ilex aquifolium). Y de fondo las alineaciones de la famosa Retícula de Olivos centenarios abriendo caminos hacia las praderías y los viveros.

 También se pueden ver las columnas pétreas que sirven de sustentación a los emparrados típicos de los viñedos gallegos con los troncos de ancianas  vides, que aprovechan los calores del sol, orientadas al sur y protegidas por los muros de antiguas edificaciones.

El conjunto formado por más de quinientos Olivos, hoy en día de edades variadas, debido a las replantaciones o desapariciones provocadas por los distintos avatares del paso de cinco siglos por ellos,  tiene el empaque histórico de  singularidad y monumentalidad botánica y jardinística. En varias de las alineaciones, se puede apreciar sin necesidad de estudio, la ancianidad de muchos de los ejemplares. Bordean en doble alineación, los caminos de acceso a los diferentes cuadros e instalaciones de la actividad agrícola y ganadera de la Granja de Ortigueira. Los grandes prados y la orografía del paisaje exterior a la finca que desciende con suavidad hacia el cauce del Río Ulla, ofrecen al visitante hermosas vistas paisajísticas.

Durante el siglo XVIII, se suceden un sinfín de actualizaciones botánicas y agrícolas por parte de los sucesivos propietarios de la familia Armada, destacando en esa época, Juan Antonio Armada e Ibáñez de Mondragón, llamado el Ilustrado. Muy relacionado con las Sociedades Económicas de Amigos del País, fue un introductor de novedades agrícolas y ornamentales. Fue un constante valedor de la modernidad en la agricultura gallega, llegando a establecer premios a los campesinos que mejoraban sus explotaciones agrícolas y ganaderas. Fue un contumaz impulsor de nuevos cultivos, especialmente la obtención de aceite y seda, con  plantaciones de olivos y moreras.

Cuando llegamos al final de la Retícula de Olivos, nos encontramos con los  viveros e invernaderos de producción de planta ornamental, especialmente Camellia. Nos recibe junto a los viveros, un majestuoso roble fastigiado (Quercus robur f. ‘fastigiata’). Desde el exterior de la finca dedicada a la producción de Camelia, se pueden observar los invernaderos e instalaciones de protección de las plantas jóvenes y al volver hacia el Pazo, por una zona con bosque típico actual del occidente gallego, mezcla de robles carballos, pino marítimo, castaños y eucaliptos, se pasa junto a las zonas en donde ya las plantas de Camelia destinadas a la venta, viven ya de forma natural sin necesidad de protección alguna excepto la que les da el mismo bosque. Es posible la compra de plantas por los visitantes. Simplemente debe hablarse con la persona encargada de las ventas.

 

©Daniel Domínguez Fernández/José C. García - 2007